domingo, 25 de noviembre de 2012

Relato ganador

Un biker de MNBC ha sido el ganador del concurso de relatos del MTB 4XESTACIONES. Desde este nuestro blog, queremos hacerle llegar nuestras felicitaciones. El relato "No hay cuarta mala" puede leerse en la página de MTB 4XESTACIONES, aunque ya se publicó aquí con otro título en la entrada en la que hablamos de nuestra participación en la Ruta Imperial.




domingo, 18 de noviembre de 2012

Solidaridad sobre dos ruedas



Recientemente me he enterado de que la Fundación Alberto Contador y la Asociación de Minusválidos de Pinto (AMP) están embarcados en un proyecto de recogida de bicicletas usadas para países en vías de desarrollo. La iniciativa comenzó con gran éxito durante la pasada Vuelta a España, en la que se recogieron más de quinientas bicicletas. Para todo el que esté interesado en colaborar, copio a continuación el enlace a la página, donde se dan detalles e información de contacto: reciclaje de bicicletas.

Excuso decir (más bien, escribir) que me entusiasma la idea. Y, sobre todo, cuando veo por las urbanizaciones de mi barrio la cantidad de bicicletas que están criando polvo en los aparcabicicletas dispuestos al efecto. Una pena. Pero, más que dar un montón de razonados argumentos de por qué sería fantástico dar salida a una bicicleta que no se usa, y que la que propone la Fundación Alberto Contador es quizá la mejor de las posibles, me limitaré a transcribir un texto que viene que ni pintado. 

Contextualizo el texto (valga la redundancia). Se trata de una cita del libro Running for My Life de Lopez Lomong, un niño de la guerra sudanés al que los rebeldes secuestraron con seis años y que,  después de conseguir escaparse, pasó diez años en el campo de refugiados de la ONU en Kakuma, Kenia. Lomong acabó nacionalizándose americano y representando a USA en las olimpiadas de Beijing, donde fue el abanderado del equipo americano, y también en las de Londres, en las que llegó a la final de cinco mil. De momento la historia de Lomong no ha sido traducida al español, pero quien tenga ciertos rudimentos de inglés, puede conocerla a través de un sucinto vídeo que está en YouTube: la historia de Lopez Lomong.

Lo que sigue son las palabras de Lopez Lomong (la traducción es mía) cuando llegó con dieciséis años a la casa de sus padres de acogida en el estado de Nueva York. Su padre le acaba de mostrar la que será su bicicleta en su nuevo hogar:

Después de que me dieran la bicicleta, me parecía imposible que mamá y papá pudieran enseñarme nada mejor. En Kenia solo tiene bicicleta la gente muy rica. Yo los veía montar en sus bicis cuando salía a correr alrededor de Kakuma. Nunca jamás, ni en mis sueños más descabellados, había pensado que pudiera llegar a tener una. Y aquella bici era mía "si la quieres", me había dicho papá. ¿Quién no iba a querer una cosa tan maravillosa?

No tengo nada que añadir.







sábado, 10 de noviembre de 2012

Todo ventajas

Me encuentro en el último número de la revista BIKE con un magnífico artículo de Yago Alcalde: "¿Por qué la cabra tira al monte?" (BIKE 247, pp. 80-82). Y para responder a esta pregunta, el autor recoge las conclusiones del estudio de Glen B. Probert, un universitario norteamericano que realizó un trabajo de fin de grado titulado "Una investigación para determinar si la práctica del mountain bike facilita la evasión y la libertad mental". Las conclusiones a las que llega Probert -que se basan en los datos aportados por un extenso cuestionario al que respondieron treinta y cinco bikers- no pueden ser más elocuentes. Las resumo a continuación:
  1. El mero hecho de desplazarse a un entorno natural proporciona a la mente un cierto grado de evasión y desconexión de la vida cotidiana que genera estados mentales de bienestar. Si al contacto con la naturaleza unimos la práctica de un deporte como el mountain bike, los efectos se multiplican.
  2. El hecho de ir conduciendo un artilugio con ruedas proporciona un sentimiento de superioridad que se deriva del dominio que uno ejerce sobre una serie de acciones que conllevan velocidad, equilibrio y control de la dirección que uno sigue. Probert denomina este sentimiento "sensación aventurera".
  3. A su vez, la vivencia "aventurera" genera una sensación de responsabilidad sobre lo que uno hace, ya que un pequeño fallo puede tener consecuencias en forma de caída. La responsabilidad aporta intensidad a la experiencia y demanda un alto nivel de concentración, incompatible con las preocupaciones de la vida cotidiana, que desaparecen de nuestra mente, alcanzándose un relajante estado de evasión y desconexión del resto del mundo.
  4.  La práctica del mountain bike ayuda a crear lazos sociales diferentes de los laborales o familiares, lo que supone una motivación añadida.
  5. Aunque los encuestados no llegaron a utilizar el término "peligro", sí valoraron muy positivamente la "emoción" que proporciona el riesgo controlado y una cierta dosis de incertidumbre.
  6. Muchos bikers ven en sus salidas un reto personal que, una vez superado, genera un elevado estado de bienestar y una agradable sensación de logro o éxito.

El estudio acaba, finalmente, con una consideración general en la que se concluye que es un hecho que el biker experimenta un elevado nivel de evasión y autorrealización cuando sale a hacer una ruta en bici. Y la motivación es tan elevada que compensa con creces inconvenientes como el frío, el calor, el barro, rasguños, fatiga...

Gracias, pues, a Yago Alcalde por este argumentario con base científica que nos servirá a muchos para convencer a quien corresponda de que lo mejor que puede hacer es no poner muchas pegas a nuestras salidas en bici. Nos dejan como nuevos y hacen que lleguemos a casa en un estado de felicidad que, como dice Yago en su artículo, "hasta tu mujer te pregunta si te has dado un golpe en la cabeza o algo para estar con esa cara de tonto feliz...". ¡Todo ventajas!






jueves, 1 de noviembre de 2012

Foto de la semana

Esta entrada quiere ser un homenaje a Julio, uno de los bikers fundadores de MNBC. La foto hace justicia al carácter optimista, positivo y animante de un aficionado a la bici de montaña que disfruta como nadie a lomos de su cabalgadura MTB. El objetivo ha captado un gesto que lo dice todo. Gracias, Julio: MNBC cuenta contigo.



Y dado que la foto está tomada en la Ruta imperial, aprovecho para incluir el track que, como siempre, me ha pasado Eduardo (¡muchas gracias!).

domingo, 28 de octubre de 2012

¡Estuvimos en la Imperial!

Estuvimos Julio, Gladihéctor, Eduardo, Diego y el que suscribe. ¡Y disfrutamos como bikers! Lo que sigue es el relato de mi marcha. Las de los demás fueron bastante bien, salvo pinchazo y caída sin consecuencias de Eduardo. 


Dicen los taurinos que “no hay quinto malo”. Por lo visto, el dicho viene de que, para evitar que la gente se marchara de la plaza antes de que acabara la corrida, los ganaderos sacaban en quinto lugar el mejor toro. La cuarta del MTB 4XESTACIONES -aunque no hay quinta ni sexta, como en los toros- ha sido disfrutona y bonita donde las haya. Sol radiante, un cierto viruji que no llegó a mayores -nada que ver con el frío salvaje de Valdemorillo- y un recorrido que podría incluirse en un libro de rutas biker con encanto.  Y además, salida y final en un pueblo donde la mano del hombre se ha lucido con un conjunto arquitectónico espectacular que no desdice de lo espectacular del entorno natural. 

Pero bueno, al lío. Empezamos -la primera en la frente- con el mítico puerto de Abantos, donde, en tiempos, Roberto Heras sentenció una vuelta a España. Como no soy un biker muy científico que digamos, no me suelo estudiar demasiado los perfiles antes de la marcha; y, además, Abantos no lo había subido nunca... Dicho lo cual, empecé en el kilómetro diez con un monólogo interior que no me suele venir al magín hasta el kilómetro cincuenta, o incluso más, dependiendo de la marcha: “Que quien me manda meterme en estas movidas, que ya me lo dice mi mujer, que te podías haber ido a la de cuarenta y cinco con tus amigos Julio y Héctor, que no aprendes nunca, que mira que eres cabezón...”. Afortunadamente, contraatacó el biker que todos -bueno, todos los que le estamos enganchados a este deporte- llevamos dentro: “Tío, más duro que esto ya no va a haber, mira que suerte que te lo han puesto al principio...”. Al llegar arriba, charcos congelados con una capa de hielo de un centímetro de espesor dan argumentos al antibiker que -desgraciadamente- también llevamos dentro: “Si es que estáis chalaos: el mes pasado al borde de la deshidratación en Las Rozas y ahora esquivando charcos congelados”. Ni caso, yo sigo: entramos en Ávila, la cosa empieza a descender y las vistas compensan con creces el esfuerzo. 


Bajada para ir -me refiero a mí mismo- con cuidado: bicicleta rígida, alguna galleta interesante en mi historial y... en fin, que uno ya va teniendo su edad, que es padre de familia y que no tiene que demostrar nada... El vadeo de ríos no ha sido para tanto, aunque, por mucho que se pasen sin desmontar -que se pasan-, los pies se mojan algo. El recorrido cada vez más bonito. Entre el segundo y tercer avituallamientos, senderos entre pinos para reportaje de revista. Llegamos a Robledo de Chavela, que dejamos a la derecha. El olfato me recuerda el terrible incendio y veo el terreno quemado que llega hasta las casas. Como una especie de símbolo del compromiso que los bikers tenemos con el cuidado de esa naturaleza que nos fascina, veo una cinta amarilla de baliza anudada a lo que queda de un tronco de pino quemado y la hierba que empieza a teñir de verde la tierra que ennegreció el fuego.

Sigo, kilómetro cincuenta y dos, las fuerzas empiezan a ir justas. Una sonriente voluntaria nos informa de que quedan dos kilómetros (¿?)... ¡para el avituallamiento! Muy bien porque me estoy quedando sin líquido. Los dos kilómetros acaban siendo cuatro... (psicológicamente, ocho... o diez). Entro en el último tramo de la carrera, después de reponer fuerzas. Me sorprende ver un montón de bikers por delante, cuando he ido solo gran parte del camino: son los más rezagados de la ruta de cuarenta y cinco. Paso a unos cuantos, lo cual no deja de ser bastante motivante. Llego a la calzada romana: ¡cómo se nota que los romanos no tenían bicicletas! Giro a la izquierda, otro sonriente voluntario: “Queda como un kilómetro”, nos dice. “Ya serán cuatro”, me digo. La verdad es que el cuenta kilómetros me marca sesenta y nueve, pero debe de andar un tanto desajustadillo, porque cuando llego a la meta me marca setenta y dos. Siempre me hace lo mismo, ¡y no mola nada!

Cuesta final, la gente que pasea te anima, un niño dice: “Vamos, que ya solo queda una cuesta brutal”. “¡Calla, niño!”, pienso. ¡¡Conseguido!!: “bolsa de chuches” (pistachos, manzana, barrita...) y maillot del MTB 4XESTACIONES (¡qué chulo!).

Vuelta en coche a Madrid. ¿Cuál será la próxima? Espero que en la siguiente mis paranoias empiecen a partir del kilómetro sesenta.

domingo, 21 de octubre de 2012

¡Feliz cumpleaños, Biketown!



Biketown ha cumplido dos añitos. Y para celebrarlo han organizado una salida por el terreno que mejor  conocen: el monte de El Pardo. La capacidad de convocatoria de Biketown ha quedado fuera de toda duda porque nos hemos juntado unos cuarenta bikers. Y la capacidad de Javi, Raúl, Jose y Alex de organizar recorridos espectaculares por los senderos de El Pardo también ha quedado fuera de toda duda. Nos han llevado por algún sitio por el que, cosa difícil, todavía no habíamos pasado en nuestras salidas de MNBC. 

Hemos disfrutado, hemos podido departir con bikers a los que hacía tiempo que no veíamos y..., todo hay que decirlo, ¡¡nos hemos perdido las birras a las que ha invitado Biketown en la taberna de Jarete!! Había   compromisos y nos tuvimos que volver antes. No se puede tener todo... En fin, que la próxima vez será. 

¡Feliz cumpleaños y larga vida para Biketown!





miércoles, 17 de octubre de 2012

Para muestra, un botón


En MNBC llevamos tiempo diciendo que tenemos que publicar en el blog fotos de los maravillosos rincones del monte de El Pardo que recorremos con nuestras bicicletas. También hablamos de un proyecto más ambicioso que constituiría una especie de sección del blog y que titularíamos algo así como "Rincones biker con encanto", o "Rutas biker con encanto". En fin, que todo se andará, que si Dios nos da salud, hay MNBC y blog para rato, y que, como dice un amigo mío, hay más días que longanizas.

El caso es que siempre decimos que vamos a llevar la cámara y a hacer la rutita con tranquilidad. Pero, unos por otros, siempre se nos olvida la cámara y, además, siempre hay quien se encarga de tensar la carrera y que de tranquilidad nada. Normalmente, los demarrajes los inicia Gladihéctor. Reproduzco a continuación el típico diálogo que sigue a los intentos de escapada:

-Qué, Héctor, ¿ya te has dopao? ¿Qué has tomado para desayunar?
-¡Hay que ver cómo os jode que vaya tirando! -suele decir Héctor.
-Poj bueno, poj vale... Te vamos a mandar a Geyperman (Julio) y a Madelman (el que suscribe) para que se te peguen a rueda -dice Pablo, que tiene una coña madrileña muy puñetera y que es el responsable de los apodos "Geyperman" y "Madelman".
-A rueda, a rueda... Os voy a marcar la cubierta en la espalda -contesta Héctor. Y es que lo de Gladihéctor, además de por la corpulencia, le viene de una especie de espíritu legionario que le invade de vez en cuando.
-Vale, vale, no te pongas violento, que somos bikers pacíficos.

Y así seguimos pegando la hebra a ritmo de pedaladas, jadeando y echando muchas risas. Pero bueno, algún día llevaremos la cámara y publicaremos fotos de rincones biker con encanto. De momento, Eduardo -que habla poco y pedalea mucho- nos ha pasado el track de la última salida. Sirva, pues, de botón de muestra de las salidas que hacemos los domingos. La del domingo pasado es una salida típicamente "pardeña": rompepiernas, disfrutona y con abundante fauna (jabalíes, ciervos, gamos, bikers...). Ahí va:


Como siempre, Eduardo, ¡¡muchas gracias!!